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Ahí vivía la información del veterinario rural. Poco método. Sin trazabilidad. Sin sincronización entre lo que sabía él y lo que sabía su equipo.

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Ahí vivía la información del veterinario rural. Poco método. Sin trazabilidad. Sin sincronización entre lo que sabía él y lo que sabía su equipo.

Un sistema, dos puertas. Por una entra el veterinario y ve toda su info: clientes, campos, animales, informes. Por la otra, cada cliente entra a lo suyo: sus campos, sus animales, los informes que el vet le compartió.

Clientes, campos, animales, tareas, visitas — todo en una sola pantalla. Lo que estaba en cuadernos, en planillas, en la cabeza, ahora vive acá.

Mapas interactivos con las parcelas dibujadas a mano. Y funciona también offline — porque allá afuera, no siempre hay señal.

InstagramCuadernoWhatsAppPlanilla ExcelCabeza
Así pensaban arrancar. Como cualquier negocio nuevo en una ciudad chica: con lo que tenían a mano, sin un sistema digital pensado desde el día uno.

El sitio público con la marca, el tono y el espacio físico hablando el mismo idioma. Una presencia digital que conversa con la cara real del centro.

El cliente entra, elige servicio, profesional y horario. Confirma. Listo. Sin teléfono, sin esperar respuesta, sin tener que coordinar con nadie.

Y por detrás, el equipo. Coordina horarios, agenda profesionales, actualiza data y maneja la disponibilidad sin pisarse. El cliente ni se entera de lo que pasa atrás — y esa es justo la idea.

Precios privadosWhatsApp manualCatálogo en PDFSin métricasSin trazabilidad
Siete años de oficio y una regla del rubro que no iban a romper: no publicar precios. Pero todo lo demás también era manual: cada consulta, cada cotización, cada seguimiento.

El cliente navega los productos con toda la información menos el precio. Arma su pedido. Termina conversando por WhatsApp con la marca, llevándose todo el contexto puesto.

El catálogo se administra solo, desde un panel que el equipo controla al 100%. Y todo lo que pasa con cada producto se mide: vistas, intereses, líneas favoritas, conversión. Por primera vez en el rubro, los números sostienen las decisiones.

Y por detrás, un sistema de gestión completo. Clientes, pedidos, stock, seguimientos, balance — todo trazado, nada perdido. Algo que en el rubro nadie tiene.

Idea sueltaSin marcaSin productoSin canal
Una marca de mindfulness que aún no existía. Un producto contemplativo que aún no se había imaginado. Una historia que aún no se había contado.

Siete herramientas contemplativas, dentro de una caja artesanal de madera. Cada pieza con su materialidad, su propósito, su lugar.

Una identidad propia, una landing editorial que te lleva por la historia antes de comprarla. No te muestra el producto — te lo cuenta.

Las siete herramientas como siete semillas en pantalla, cada una con su lugar en el ritual. Una marca propia. Un producto que se vende y se usa.